Las benzodiazepinas (BZD) son inductoras del sueño cuando son
administradas por la noche, y durante el día producen sedación. Todas ellas
producen tolerancia y dependencia (física y psicológica), y esto puede
dificultar su retiro y suspensión posterior en pacientes que han estado tomando
regularmente este medicamento por más de 2 a 4 semanas.1 (Ver
dependencia y retiro, a continuación). Los hipnóticos y ansiolíticos por lo
tanto, deben reservarse para tratamientos cortos, en patologías específicas y
bien definidas, y sólo cuando los beneficios superen el riesgo de su
administración. Su uso se asocia con un aumento de caídas, fracturas y
accidentes de tránsito 2-4, sobre todo en ancianos. La asociación de
su uso prolongado con la enfermedad de Alzheimer podría interpretarse como un
sesgo protopático (los primeros síntomas del trastorno cognitivo llevarían a la
indicación de BZD), pero las revisiones más recientes postulan un efecto real.5
Poseen en común las siguientes propiedades farmacológicas: son ansiolíticas,
sedativas, hipnóticas, miorrelajantes y anticonvulsivantes. Son útiles en la
medicación preanestésica y, en dosis mayores, como inductores de la anestesia
general y mantenimiento de la misma.1
El ácido gamma-aminobutírico (GABA) es el neurotransmisor inhibitorio
más importante del sistema nervioso central (SNC). Las BZD ejercen su acción
aumentando la afinidad del GABA por su receptor y la frecuencia de apertura del
canal de cloro. La unión del GABA a su receptor desencadena la apertura de
dicho canal, con la consiguiente entrada de cloro a la célula e
hiperpolarización de la misma, dando como resultado un efecto inhibitorio.
Tolerancia: La tolerancia es un
fenómeno farmacológico que consiste en la pérdida progresiva de los efectos
terapéuticos de las BZD ante su uso reiterado en el tiempo, lo que obliga a
incrementar las dosis para recuperar el efecto inicial. Éste tiende a perderse
con el transcurrir del tiempo, lo que obliga nuevos aumentos de dosis.1
Es un fenómeno que puede desarrollarse en pacientes consumidores crónicos,
quienes toleran dosis elevadas que serían peligrosas en otros pacientes.
Efectos sobre la conducción: el
consumo de BZD puede producir enlentecimiento psicomotor que aumente el tiempo
de reacción frente a un estímulo externo y afecte la capacidad para conducir
automóviles o cualquier tipo de máquinas. Este efecto puede potenciarse con el
consumo de alcohol.1,4
Efecto paradojal: Es un
efecto adverso relativamente raro, que estaría relacionado con la dosis. Luego
de la administración de una BZD pueden aparecer síntomas de desinhibición del
sistema nervioso, tales como euforia o disforia, inquietud motora, insomnio,
alucinaciones, ideación paranoide, conducta hipomaníaca, ideación depresiva y
suicida, aumento de la hostilidad y actos agresivos y antisociales. Su
incidencia podría ser mayor en pacientes con trastornos psiquiátricos.1
Dependencia y Síndrome de Abstinencia: Todas las BZD pueden producir dependencia y síndrome de abstinencia.
Su uso crónico puede producir dependencia psíquica y física y ante la supresión
brusca se puede desencadenar un síndrome de abstinencia con efectos contrarios
a los que estos fármacos producen (efecto “rebote”). El desarrollo de
dependencia suele ser gradual, comenzando con el uso prolongado de BZD indicadas
para el insomnio y/o ansiedad. Sin embargo, esta situación de dependencia suele
pasar desapercibida para el médico y el paciente. La dependencia es
particularmente probable en pacientes con una historia de abuso de alcohol o
drogas y en pacientes con trastornos de la personalidad.1,2,6
Luego de su administración por más de dos semanas, su retiro debe ser
gradual, dependiendo del tiempo y la dosis que haya estado tomando el paciente
la retirada brusca puede causar síntomas de abstinencia. La suspensión tras el
consumo de dosis bajas genera síntomas del SNC y periféricos: inquietud,
irritabilidad, temblores, es decir, síntomas de rebote con diversos grados de
excitabilidad e insomnio pertinaz. Después de dosis moderadas se observa:
ansiedad, agitación, aumento de la sensibilidad a la luz y a los ruidos,
parestesias, calambres musculares, crisis mioclónicas, disturbios del sueño y
vértigo. Con dosis altas pueden aparecer convulsiones tónico-clónicas,
alucinosis, ideas delirantes paranoides y excitación psicomotriz.1,6
El síndrome de abstinencia puede aparecer luego de un día de suspender
una BZD de acción corta y hasta tres semanas después si la BZD es de acción
prolongada. Algunos síntomas se confunden con los que motivaron la
prescripción, lo que puede perpetuar el consumo.2,6
Deshabituación a BZD: 2,6-8
Se recomienda que el retiro de las BZD se realice gradualmente para
causar una caída lenta y gradual de su nivel plasmático reduciendo así al
mínimo los síntomas de abstinencia. Se desconoce cuál es la dosis óptima y el
tiempo adecuado para reducir gradualmente el fármaco por lo que su retiro
gradual debe basarse en la respuesta individual y la severidad de los síntomas
de abstinencia que presente el paciente. Puede ser retirada gradualmente (una
décima parte o un cuarto de la dosis que tomaba el paciente) cada quince días.
Para aquellos pacientes que se encuentren consumiendo BZD de vida media
corta, que presenten síntomas de abstinencia clínicamente significativos u otro
tipo de dificultades se sugiere la sustitución por diazepam. Se prefiere el
diazepam porque tiene una vida media larga (20-100 horas) lo que evita fuertes
fluctuaciones en los niveles plasmáticos del fármaco, está disponible en el
mercado en una variedad de dosis, lo que facilita el cambio escalonado de la
dosis y permite a la vez pequeñas reducciones graduales (especialmente a dosis
bajas).
No es posible establecer la dosis equivalente exacta de sustitución por
diazepam, ya que depende de numerosos factores, pero se aplican estas
recomendaciones generales:
1. Sustituir la BZD que se encuentra tomando el paciente a la dosis
diaria equivalente de diazepam (ver tabla abajo), administrada preferentemente
por la noche.
2. Reducir la dosis de diazepam entre 2 o 2,5 mg cada 2-3 semanas, si
se presentan síntomas de abstinencia mantener la última dosis hasta que los síntomas
mejoren.
3. Si es necesario reducir la dosis más lentamente, es mejor reducir
demasiado lentamente en lugar de demasiado rápidamente.
4. El tiempo necesario para la suspensión total puede variar de
alrededor de 4 semanas a un año o más.
Las dosis equivalentes aproximadas de diazepam, están basadas en
experiencias clínicas y los individuos pueden presentar variaciones
individuales.6
|
Dosis
equivalentes aproximadas
de
diazepam 5 mg
|
•
Alprazolam 0.25 mg
• Clonazepam 0.25 mg
• Clobazam 10 mg
•
Lorazepam 0.5 mg
•
Oxazepam 10 mg
•
Clordiazepóxido 12.5 mg
|
Utilización
de las BZD como ansiolíticos e hipnóticos:
Las BZD están indicadas para el corto plazo para el alivio de la
ansiedad grave e incapacitante, que somete al paciente a una angustia inaceptable,
que se presenta sola o asociada a insomnio. Su utilización para tratar un
cuadro de ansiedad “leve” es inapropiado. De igual manera, deben ser utilizados
para tratar el insomnio sólo cuando es severo, incapacitante o produce un
malestar clínicamente significativo para el paciente. En ambos casos, deben ser
utilizadas siempre por cortos periodos de tiempo (dos a cuatro semanas).2
Sobredosis de BZD:
Aunque el riesgo de vida derivado de la sobredosis de BZD es
sustancialmente menor al de los barbitúricos, se produce depresión del sistema
nervioso central y, eventualmente, compromiso cardiorrespiratorio. Se han
desarrollado antagonistas específicos del receptor de benzodiazepinas que
contrarrestan con eficacia este efecto, como el flumazenil (ver Capítulo
26.06.01).
BIBLIOGRAFÍA
1. Mihic SJ,
Mayfield J. Cap. 22: Hipnóticos y sedantes. En: Brunton LL, Knollmann BC (Eds).
Goodman & Gilman’s Las bases farmacológicas de la terapéutica, 14ª ed. New
York; McGraw-Hill: 2023.
2.
Urtasun MA,
Dorati C, Mordujovich P, Cañás M. Benzodiazepinas: uso crónico y
deprescripción. Folia Doc. Fundación Femeba . Año, XXIII Nº2 2020. Disponible
en: https://n9.cl/khs5f.
3.
Capiau A, Huys
L, van Poelgeest E, van der Velde N, Petrovic M, Somers A, et al. Therapeutic
dilemmas with benzodiazepines and Z-drugs: insomnia and anxiety disorders
versus increased fall risk: a clinical review. Eur Geriatr Med. 2023
Aug;14(4):697–708.
4.
Chang C-M, Wu
EC-H, Chen C-Y, Wu K-Y, Liang H-Y, Chau Y-L, Wu C-S, Lin K-M, Tsai H-J.
Psychotropic drugs and risk of motor vehicle accidents: a population-based
case-control study. Br J Clin Pharmacol 2013; 75:1125-33.
5.
Penninkilampi
R, Eslick GD. A Systematic Review and Meta-Analysis of the Risk of Dementia
Associated with Benzodiazepine Use, After Controlling for Protopathic Bias. CNS
Drugs. 2018 Jun;32(6):485–97.
6.
Ashton C.
Benzodiazepines: How They Work & How to Withdraw - The Ashton manual.
[Internet]. Newcastle upon Tyne: Institute of Neuroscience; 2002. Disponible
en: https://www.benzo.org.uk/manual/
7.
Royal
Australian College of General Practitioners. Part A. Deprescribing. En: RACGP
aged care clinical guide (Silver Book) [Internet]. 5th ed. Melbourne: RACGP;
2019. Disponible en:
https://www.racgp.org.au/clinical-resources/clinical-guidelines/key-racgp-guidelines/view-all-racgp-guidelines/silver-book/part-a/deprescribing
8.
Pottie K,
Thompson W, Davies S, Grenier J, Sadowski CA, Welch V, et al. Deprescribing
benzodiazepine receptor agonists: Evidence-based clinical practice guideline.
Canadian Family Physician. 2018;64(5):339-51.