Generalidades
Los efectos de los corticosteroides
adrenales se describen clásicamente como glucocorticoides (regulación del
metabolismo de glúcidos, lípidos y proteínas; acción antiinflamatoria e
inmunosupresora) y mineralocorticoides (regulación del balance electrolítico).
Los principales corticosteroides endógenos de cada clase son la hidrocortisona
y la aldosterona, respectivamente.¹¯³
Tanto los corticosteroides naturales como
los análogos sintéticos pueden tener ambos efectos, y es el predominio relativo
de uno u otro en cada fármaco lo que determina su uso terapéutico en las
distintas patologías. La potencia glucocorticoide se compara con la
hidrocortisona, y se expresa como la dosis antiinflamatoria equivalente a 20mg
de este fármaco, según la siguiente tabla:¹
Debe tenerse en cuenta que la mayor
potencia glucocorticoide de un fármaco no es una ventaja, a menos que se asocie
con actividad mineralocorticoide relativamente baja, de modo que los efectos
hidroelectrolíticos no aumenten. Considerando ambos aspectos, los fármacos
pueden agruparse de la siguiente manera:¹¯²
La hidrocortisona tiene actividad
mineralocorticoide relativamente alta, por lo que la retención hidrosalina que
produce no la hace apropiada para tratamientos prolongados en dosis
suprafisiológicas. Se utiliza para el reemplazo hormonal en la insuficiencia
suprarrenal aguda y crónica, por vía intravenosa para el manejo de algunas
emergencias médicas y por vía tópica para el tratamiento de enfermedades
inflamatorias de la piel, en las que su moderada acción glucocorticoide se
acompaña de menores efectos adversos locales y sistémicos. Tiene duración de
acción corta: 8-12 hs.
La prednisona, metilprednisona y
metilprednisolona tienen actividad predominantemente glucocorticoide, y son los
fármacos más utilizados para la supresión a largo plazo de enfermedades
inflamatorias. Duración de acción intermedia: 12-36 hs.
La triamcinolona se utiliza por su efecto
antiinflamatorio para el tratamiento intraarticular en pacientes seleccionados
con artritis reumatoidea u osteoartrosis; los efectos adversos locales son
importantes y limitan el número y la frecuencia de las aplicaciones. Duración
de acción intermedia: 12- 36 hs.
La betametasona y la dexametasona no
tienen efecto mineralocorticoide apreciable, lo que las hace apropiadas para
situaciones en las que es crucial evitar la retención hidrosalina, como en el
edema cerebral. Su vida media prolongada produce una supresión duradera del eje
hipotálamohipofisario, que no las hace apropiadas para tratamientos crónicos;
sin embargo, se aprovecha este efecto en enfermedades en las que se busca una
supresión constante de la corticotrofina (ACTH) endógena, como en la
hiperplasia adrenal congénita. Los ésteres de betametasona son también útiles
para uso tópico en enfermedades cutáneas, cuando se busca mayor potencia que la
de la hidrocortisona, aunque a costa de un mayor riesgo de absorción y de efectos
sistémicos. Duración de acción prolongada: 36-72 hs, dependiendo de la sal
utilizada.
GRUPO
FARMACOLÓGICO-FARMACODINAMIA
Los glucocorticoides actúan sobre su
receptor específico en el citoplasma de la célula blanco; el complejo
hormona-receptor se une a la cromatina nuclear y promueve la síntesis de
proteínas específicas, que median los efectos hormonales. Las acciones
sistémicas de los corticosteroides comprenden entre otras:²
1) Efecto antiinflamatorio: tanto sobre la
fase aguda (edema, vasodilatación, migración leucocitaria) como la crónica
(proliferación de fibroblastos y capilares, depósito de colágeno y
cicatrización). La supresión de la inflamación se debe a la inhibición de la
síntesis o liberación de mediadores
proinflamatorios y de sustancias quimiotácticas de los leucocitos. A
través de la inducción de la síntesis de lipocortina, los glucocorticoides
inhiben la fosfolipasa A2, disminuyendo la producción de prostaglandinas y
leucotrienos. Inhiben también la producción de interleukinas (IL-1, IL-2, IL-3
e IL-6), del factor de necrosis tumoral (TNF-alfa), de moléculas de adhesión
endotelial y de interferón gama, lo que evita la ampliación de la respuesta
inflamatoria. El efecto inmunosupresor está ligado al antiinflamatorio y afecta
sobre todo la inmunidad celular. Estos fármacos inhiben la activación de los
linfocitos T en reposo, la amplificación de la respuesta de inmunidad celular y
la formación de linfocitos T citotóxicos. También interfieren con el papel de
los macrofágos en el procesamiento y presentación de antígenos a los
linfocitos.²
2) El efecto hidroelectrolítico comprende
el aumento de la reabsorción renal de sodio y agua y de la excreción de potasio
e hidrógeno, lo que resulta en una expansión del volumen del líquido
extracelular (con hipertensión arterial), hipokalemia y alcalosis metabólica.
Estos efectos son significativos con hidrocortisona, ocurren ligeramente con
prednisolona y son despreciables con dexametasona.
3) Afectan todos los aspectos del
metabolismo intermedio, acelerando el catabolismo proteico (disminución de la
masa muscular, adelgazamiento de la piel, retardo en la cicatrización);
produciendo hiperglucemia por aumento de la gluconeogénesis y disminución de la
utilización periférica de glucosa y favoreciendo la lipólisis y consecuente
movilización de ácidos grasos desde el tejido adiposo. La diferente
sensibilidad a este efecto del tejido graso del tronco y de las extremidades
explicaría la redistribución del tejido adiposo, con adelgazamiento de los
miembros y obesidad del tronco y de la cara.
4) Como disminuyen la absorción intestinal
de calcio y aumentan su excreción renal, generan balance cálcico negativo que
con el uso prolongado puede producir osteoporosis.
5) Tienen efectos estimulantes sobre el
sistema nervioso central, los que van desde una sensación de bienestar y
aumento del apetito, a cuadros de euforia, insomnio, inquietud motora y (en un
porcentaje bajo pero significativo) ansiedad, depresión o psicosis.
INDICACIONES-EFICACIA
Los glucocorticoides se utilizan como
reemplazo hormonal en la insuficiencia suprarrenal (ver: hidrocortisona) y
también en la pruebas diagnósticas del síndrome de Cushing (ver: dexametasona),
pero su aplicación más extendida se basa en las propiedades antiinflamatorias e
inmunosupresoras, que reducen o suprimen las manifestaciones de una gran
variedad de patologías (ver cada glucocorticoide en particular).¹¯³Algunas reglas aplicables al uso de todos los glucocorticoides son:¹¯²
1) Dada la cantidad y severidad de los
efectos adversos, antes de iniciar el tratamiento considerar cuidadosamente los
riesgos y beneficios para cada paciente.
2) Una dosis única de corticoides está
prácticamente libre de efectos indeseables, esto justifica su uso en pacientes
gravemente enfermos que pudieran tener insuficiencia suprarrenal aguda, antes de
tener la confirmación bioquímica del trastorno.
3) En el tratamiento de una enfermedad
potencialmente letal (por ej.: pénfigo) se comienza con dosis elevadas para
controlar rápidamente la enfermedad. Luego se irá disminuyendo paulatinamente
la dosis manteniendo un monitoreo cuidadoso.
4) En el tratamiento sintomático de
enfermedades crónicas sin riesgo de vida inmediato no se busca la desaparición
total de los síntomas, sino la dosis mínima que (combinada con otros
tratamientos) sea aceptable para el paciente.
5) La dosis mínima efectiva debe
individualizarse y re-evaluarse periódicamente.
6) Debe preferirse el tratamiento tópico
al sistémico, siempre que sea posible.
7) La supresión del eje
hipotálamo-hipofisario-suprarrenal es menor cuando se administran en una dosis
única por la mañana, respetando el ciclo circadiano de mayor secreción hormonal
en las primeras horas del día. El uso en días alternos (día por medio) genera
menos supresión del eje hormonal, pero puede perder eficacia terapéutica en
algunos pacientes.
8) Debe considerarse el retiro gradual del
tratamiento glucocorticoide (a lo largo de semanas) siempre que el paciente
cumpla una o más de las siguientes condiciones:¹
• La enfermedad puede recaer al bajar la
dosis.
• El tratamiento duró 3 semanas o más,
independientemente de la dosis diaria.
• Recibió el equivalente a más de 40
mg/día de prednisona, independiente de la duración.
• Recibió pulsos recientes y repetidos de
glucocorticoides.
• Estuvo tratado en forma prolongada con
corticoides en el último año.
• Tiene otra causa de supresión adrenal.
A medida que se desciende la dosis se
vigila la eventual recaída de la enfermedad y la aparición del cuadro de insuficiencia
suprarrenal.
9) La administración crónica de 5 mg/día o
más de prednisona (o una dosis equivalente de otro glucocorticoide) puede
producir osteoporosis. La pérdida ósea puede prevenirse suplementando la dieta
diaria con 400-800 UI de vitamina D y 1000-1500mg de calcio. Si a pesar de todo
se desarrolla osteoporosis, se considerará el tratamiento de reemplazo hormonal
y el uso de bifosfonatos.
SEGURIDAD-EFECTOS
ADVERSOS
El tratamiento con dosis suprafisiológicas
de glucocorticoides inhibe la producción de ACTH por la hipófisis y puede
producir atrofia de las glándulas suprarrenales; la insuficiencia suprarrenal
se pondrá de manifiesto al suspender el tratamiento en forma brusca o cuando
una enfermedad intercurrente aumente la demanda fisiológica de corticoides. Su
uso crónico disminuye la resistencia a las infecciones bacterianas, fúngicas,
virales y parasitarias. Puede reactivarse una TBC latente. Pueden enmascararse
los síntomas tempranos de infección. Los efectos mineralocorticoides incluyen retención
hidrosalina, hipertensión arterial, hipokalemia y alcalosis metabólica. La
acción glucocorticoide incluye hiperglucemia, miopatía que cursa con debilidad
de antebrazos y piernas, disturbios mentales (nerviosismo, insomnio y
psicosis), osteoporosis que predispone a fracturas patológicas, necrosis ósea
aséptica que afecta principalmente la cabeza femoral, cataratas subcapsulares
posteriores, disminución del crecimiento en niños, hábito cushingoide, con cara
de luna llena, obesidad central, giba de búfalo, estrías, almohadillas adiposas
supraclaviculares, equimosis, hipotrofia muscular, acné e hirsutismo. Se
asociado la coriorretinopatía serosa central con el uso de corticoides
sistémicos, pero también por vía tópica cutánea, pulmonar, nasal, intraarticular,
periocular y epidural. Cualquier alteración de la visión en un paciente tratado
con corticosterodies debe ser evaluada rápidamente por el especialista. Hay
aumento del riesgo de úlcera péptica. La miopatía, psicosis u osteoporosis son
Indicaciones absolutas de suspensión de la terapéutica.
Debe considerarse en riesgo de
insuficiencia suprarrenal aguda por suspensión del tratamiento glucocorticoide
a todo paciente que reciba más de 10 mg de prednisona o su equivalente durante
más de 7 días. Esta supresión puede durar meses y hasta un año. En periodos de
estrés severo (infección, cirugía) estos pacientes deben recibir suplementos de
glucocorticoides (ver abajo hidrocortisona).
CONVENIENCIA-FARMACOCINÉTICA
Los corticosteroides naturales y sus
análogos sintéticos tienen buena absorción oral; algunos ésteres hidrosolubles
pueden administrarse por vía intravenosa. La vía intramuscular se utiliza para
obtener efectos más prolongados. También se produce cierto grado de absorción
sistémica cuando se utiliza la vía inhalatoria, intraarticular o cutánea; el
efecto sistémico dependerá del fármaco, la dosis y la duración del tratamiento.
La hidrocortisona y sus congéneres se transportan en el plasma unido en más del
90% a transcortina y albúmina. Con altas concentraciones plasmáticas, la
capacidad de unión de los corticoides a las proteínas transportadoras se ve
superada, incrementándose la fracción libre o activa. Los corticosteroides se
metabolizan principalmente en el hígado (y en menor medida en el riñón) por reducción
y conjugación con glucurónido y sulfato. Los conjugados hidrosolubles se
excretan por la orina.
CONTRAINDICACIONES-PRECAUCIONES-INTERACCIONES
Supresión adrenal: durante la terapéutica
prolongada con corticosteroides se puede desarrollar atrofia adrenal y puede
persistir por anos después de la retirada del fármaco. El retiro abrupto
después de un periodo prolongado de utilización puede llevar a una
insuficiencia adrenal aguda, hipotensión o muerte.1-3 El retiro
brusco puede asociarse con fiebre, mialgia, rinitis, pérdida de peso.
Reacciones psiquiátricas: Los
corticosteroides administrados por vía sistémica (sobre todo en dosis altas)
pueden producir reacciones psiquiátricas: euforia, pesadillas, insomnio,
irritabilidad, cambios de estado de ánimo, ideación suicida. Generalmente estas
reacciones desaparecen al disminuir la dosis o discontinuar el tratamiento. La
administración conjunta con alcohol o AINEs puede aumentar el riesgo de úlcera
o hemorragia gastrointestinal. Pueden aumentar o disminuir el efecto
anticoagulante de los dicumarínicos, debiéndose vigilar el tiempo de
protrombina cuando se modifica la dosis del corticoide. Las rifamicinas y los
anticonvulsivantes carbamazepina, fenitoína, fenobarbital y primidona aceleran
el metabolismo hepático y reducen el efecto de los corticosteroides. Por el
contrario, los anticonceptivos orales, el ketoconazol y probablemente el
itraconazol reducen el metabolismo hepático y aumentan su efecto. Cuando se
asocian con ciclosporina, aumentan las concentraciones y los efectos de ambos
fármacos. El uso concomitante con relajantes neuromusculares aumenta el riesgo
y severidad de la miopatía, originando parálisis fláccida. Los antidepresivos
tricíclicos pueden exacerbar las alteraciones mentales inducidas por los glucocorticoides.
Con dosis inmunosupresoras de corticoides las vacunas bacterianas o de virus
atenuados pierden su eficacia; existiendo el riesgo de desencadenar la
enfermedad que se quiere prevenir con la vacunación. Por sus efectos
metabólicos, los glucocorticoides antagonizan la acción de la insulina, los
hipoglucemiantes orales y los antihipertensivos, pudiendo requerir el ajuste de
sus dosis. La hipokalemia es más probable en el uso conjunto con anfotericina
B, tiacidas o diuréticos del asa. La hipokalemia aumenta la toxicidad de los
digitálicos.
EMBARAZO-LACTANCIA
El beneficio del tratamiento con
corticosteroides durante el embarazo y la lactancia supera los riesgos. dado
que la maduración pulmonar en el feto está regulada por la secreción fetal de
cortisol, el tratamiento de la madre con grandes dosis de glucocorticoides
reduce la incidencia del síndrome de dificultad respiratoria en bebés
prematuros. Cuando se anticipa el parto a las semanas 24 a 34 de gestación, se indica betametasona
intramuscular (IM), dos dosis de 12 mg separadas por 24 horas, o dexametasona IM,
6 mg cada 12 horas, por cuatro dosis.
⁴ ¯
⁵ La administración prenatal
de corticoides ha demostrado reducir la morbilidad y mortalidad asociada a la
prematurez, en estudios realizados tanto en países desarrollados como en
entorno de ingresos medios y bajos.⁶
PUNTOS CLAVE⁴
A. La administración de un solo curso de
la terapia con corticosteroides prenatales se debe ofrecer a todas las mujeres
entre 24 y 34 semanas de gestación con riesgo de parto prematuro.
B. A las mujeres con rotura prematura de
membranas entre las 24 y 34 semanas de gestación se les debe ofrecer un curso
de terapia con corticosteroides siempre que no existan signos clínicos de
infección.
C. Si bien no se dispone de información
adecuada que demuestre específicamente el beneficio del uso de corticoides
antenatales en embarazos múltiples, debido al claro beneficio en embarazos
únicos se recomienda utilizarlos en iguales dosis y esquemas de aplicación.
D. La reiteración de dosis de
corticosteroides prenatales cuando el nacimiento no se ha producido luego de 7
días de la serie inicial ha demostrado beneficios a corto plazo para los bebés
(incluyendo menor frecuencia de dificultad respiratoria y otros problemas de
salud graves) sin que la evidencia disponible actualmente informe de daño
significativo para las mujeres o los niños en la niñez temprana y media, aunque
tampoco hay beneficio. Se necesitan más investigaciones sobre los beneficios y
riesgos a largo plazo para el bebé hasta la edad adulta.⁷
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