Actúan
inhibiendo la acción de la histamina sobre los receptores H2 de las células
parietales gástricas, disminuyendo la secreción ácida, tanto la basal como la
inducida por los alimentos. Son medicamentos de acción cicatrizante sobre la
úlcera péptica y duodenal y en el reflujo gastroesofágico. En líneas generales
ocasionan reacciones adversas tolerables -a excepción de los efectos
antiandrogénicos de la cimetidina -, debiéndose ajustar la dosis tanto en
pacientes con insuficiencia renal, como en ancianos.1,2 El
tratamiento de mantenimiento a bajas dosis ha sido ampliamente reemplazado en
pacientes Helicobacter pylori positivos, por los tratamientos de erradicación.