Los
antiácidos son compuestos básicos inorgánicos, relativamente insolubles, que
parcialmente neutralizan el ácido en la luz gástrica.1 Estos pueden
frecuentemente aliviar los síntomas en la dispepsia ulcerosa y en el reflujo
gastroesofágico no erosivo. También se utilizan en la dispepsia no ulcerosa,
pero las evidencias de sus beneficios son inciertas en estos casos.2
Es mejor
administrarlos cuando ocurren los síntomas o son esperables, usualmente entre
las comidas y al acostarse, cuatro o más veces por día. Las dosis
convencionales promueven la cicatrización ulcerosa, pero en menor medida que
los antisecretores.
Faltan
evidencias de la relación entre la capacidad de neutralización y la
cicatrización. Las formas líquidas son más efectivas que las sólidas.2,3
El contenido de sodio de los antiácidos puede ser importante, particularmente
en pacientes con insuficiencia cardíaca o hipertensión, por lo cual deben
revisarse los prospectos, donde se encuentran consignados.
BIBLIOGRAFÍA
1. Maton PN, Burton ME. Antacids
revisited. Drugs 1999; 57:855-870.
2. British National Formulary BNF 84 Ed. Londres;
BMJ Group & Pharmaceutical Press: 2022.
3. De las Salas-Martínez Roxana
Patricia, Villarreal-Cantillo Elizabeth. Interacciones en el uso de antiácidos,
protectores de la mucosa y antisecretores gástricos. Salud, Barranquilla.
2013; 29(3): 441-457