El estado de mal epiléptico se define como un estado de convulsiones
persistentes o de crisis convulsivas frecuentes entre las cuales no existe
recuperación. Si bien el tiempo de persistencia se ha establecido en 20 a 30
minutos, esta definición no resulta adecuada ya que en dicho lapso han
comenzado las lesiones neuronales. Se ha propuesto que, a los fines
terapéuticos, dicho lapso sea de 5 minutos.1
El estado de mal epiléptico exige medidas inmediatas: colocar
adecuadamente al paciente para evitar lesiones, asegurar la vía aérea,
suministrar oxígeno, mantener la presión arterial, corrección de hipoglucemia
si hubiera, si se sospecha abuso de alcohol administrar la glucosa (50 ml de
solución al 50%) y / o tiamina intravenosas (250mg).2,3